El león de Hemingway

Publicado en 1936, La vida breve y feliz de Francis Macomber de Ernest Hemingway relata la historia de un hombre adinerado que se va en su primer safari de cacería al África, junto con su esposa y un guía profesional. Francis es descrito como un personaje complejo que le gusta coleccionar trofeos e insignias; incluso se sugiere que su esposa es una “esposa trofeo” (trophy wife). El tema principal de la historia gira en torno a un proceso de maduración de este hombre, en este caso con la metáfora de enfrentar a un animal salvaje que puede matarlo. Supongo que la caza ejemplifica esta graduación, ya que para que un cazador sea exitoso debe enfrentarse a su propia mortalidad y a la posibilidad de perder la vida ante un animal salvaje.

Después de leerlo me quedé pensando ¿cuál era mi León? ¿Alguna vez había pasado algún evento muy particular que me hubiera convertido en un hombre, que me hubiera hecho vencer el miedo de esa manera?

El mas importante que me viene la mente es el primer viaje que hice solo, para asistir a un torneo de fútbol durante mi infancia. Era el año de 1996 y yo tenía 10 años. Pepe era nuestro entrenador de fútbol así como nuestro maestro de música, gracias a él encontré un grado de pasión en patear un balón y rasgar la guitarra. Y por eso todos nosotros los admirábamos mucho. No sé si Pepe sabía que yo había crecido sin un padre y en ausencia de una figura paterna y con la gran admiración que le teníamos supongo que para muchos se convirtió en un modelo a seguir. Generalmente era muy tranquilo pero podía llegar a ser duro si veía falta de disciplina. Pepe imponía.

Éstos torneos se realizaban con las escuelas de la misma afinidad en todo el país y en este en particular viajaríamos a la ciudad regiomontana de Monterrey. El camión saldría de la escuela y viajaríamos toda la noche para llegar a ver el Cerro de la Silla a primera hora de la mañana.

Yo estaba extremadamente emocionado por el viaje, incluso meses atrás. Sin embargo esa noche, al llegar a la escuela, antes de subirme al camión quedé paralizado; estaba extremadamente nervioso, sudando y con palpitaciones, dándole miles de vueltas a todo lo que podría salir mal. Mi mamá era muy estricta y ni siquiera me dejaba quedarme en otras casas a dormir (a menos que fuera la de mi mejor amigo Yayis, y aún así le costó mucho trabajo). Me di cuenta que este era mi primer viaje fuera de casa, sin mi familia, por tantos días. 

 Antes de qué los demás niños me vieran en pánico, me llevó a la esquina de la calle y me dijo algo parecido a lo siguiente:

Entiendo tu miedo, Amado. Y voy a hacer lo que tú me digas, pero también necesito que entiendas que eres parte de este equipo y todos nosotros estamos contando con tu apoyo para representar a nuestra escuela. Todos han trabajado muy duro para ser escogidos en este torneo y como sabes no todos pasaron las pruebas preliminares. Si estás aquí es porque fuiste elegido y te necesitamos. Yo voy a estar al pendiente de ti al igual que el resto de tus compañeros.

Lo vi a los ojos y creí firmemente en sus palabras. Creo que era el empujón que necesitaba para animarme a esta aventura así que  finalmente me subí al camión (ante el manojo de nervios de mi madre) y aquel resultó ser uno de los viajes más divertidos y memorables de toda mi vida. Posteriormente fui cada año a este mismo torneo en diferentes lugares del país (Ciudad de México, Pachuca, otra vez Monterrey y Puebla) y se convirtió en la actividad más esperada de mis ciclos escolares. 

Sé que no es ningún león de safari en África, pero para mi corta edad ese viaje marcó un antes y un después. Tal vez algunos leones son metafóricos más que físicos, viven en alguna parte de nuestra corteza cerebral y nos enfrentamos a ellos una y otra vez, en distintas partes de nuestro desarrollo. 

Esta historia me tomó 25 años en escribirla, pero aún recuerdo todo como si hubiera sido ayer. Ésa misma noche de viaje en el camión, Pepe nos escribió un mensaje a cada uno el cual conservo con cariño a pesar de haber sido hace tantos años:

Gracias Pepe; gracias maestro.

* Al final del torneo quedamos en tercer lugar pero a todos nos supo a gloria. (Yo soy el que está al lado izquierdo del portero; como buen lateral izquierdo siempre defendiendo al guardameta en el campo de juego.)